Una figura ilustre y reconocida
El papel que desempeñó Bernardo de Gálvez como Gobernador de La Luisiana durante la Guerra de Independencia de Estados Unidos y sus campañas militares en Mobile, Pensacola y Baton Rouge, fueron claves para la victoria rebelde. Tal fue su importancia, que en 2014 el presidente Obama firmó la Resolución Conjunta del Congreso que le reconocía como uno de los ocho únicos ciudadanos honorarios de Estados Unidos.
Antes, en 1976, para conmemorar el 200 aniversario de la Independencia, España regaló a Nueva Orleans la estatua ecuestre del malagueño, obra del escultor extremeño Juan de Ávalos, que lució con orgullo hasta 2018. Entonces, unas obras en la plaza donde se encontraba, obligaron a retirar la estatua y guardarla, con la idea de devolverla a su lugar en 2020, pero nunca sucedió.
Bring Bernardo Back
El retraso en el compromiso de devolver la estatua del héroe español ha su lugar, en la calle Canal no pasó desapercibido para la población hispana y especialmente para Romualdo «Romi» González, un abogado con doble nacionalidad que no dudó en lanzar la plataforma Bring Bernardo Back para conseguir que el monumento, recordatorio de la historia compartida, volviera a su lugar. Ahora el movimiento ha logrado su objetivo y seis años después de lo previsto, por fin, la figura del ilustre Bernardo de Gálvez luce ya de nuevo en la calle Canal de Nueva Orleans, muy cerca de la Plaza de España.
Su estatua representa la historia compartida entre ambos países y el papel fundamental que desempeñó España durante la guerra de Independencia de los Estados Unidos, no solo a partir de su entrada oficial en el conflicto en 1779, si no antes, con el envío de suministros, munición, armas y dinero a los colonos a través del Misisipi.
Diplomacia pública e historia compartida
Para The Hispanic Council, la figura de Bernardo de Gálvez es un ejemplo paradigmático de diplomacia pública: un legado histórico capaz de fortalecer la relación entre ambos países y de proyectar la imagen de España como un actor clave en la historia de América.
El 250 aniversario de la independencia estadounidense ofrece una oportunidad única para reivindicar ese legado común, continuar difundiendo la herencia hispana y reforzar los lazos entre las dos orillas del Atlántico.



