Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council, analiza cada semana para Dircom la última fase de la campaña presidencial de Estados Unidos.

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Una vez finalizada la serie de debates presidenciales, Donald Trump y Hillary Clinton afrontan las dos últimas semanas de campaña en situaciones muy diferentes. Según los datos de los últimos días, la candidata demócrata lo hace con una mayor ventaja en las encuestas que la sitúan más cerca de la Casa Blanca. No obstante, una de las lecciones que hemos aprendido en Política es que en dos semanas todo puede suceder.

Durante este 2016, tanto en las primarias como tras la nominación de los candidatos en el mes de julio, hemos vivido una de las campañas más atípicas que se recuerdan. Nunca en la historia reciente de EEUU los dos principales aspirantes a ocupar la Casa Blanca tenían unos números de desaprobación tan elevados, lo que ha contribuido a que estemos asistiendo a una campaña tremendamente negativa con filtraciones, ataques y acusaciones donde las propuestas y el debate de ideas han brillado por su ausencia.

Las encuestas a nivel nacional, que en la actualidad muestran un repunte del apoyo a Hillary Clinton, no son el mejor termómetro. Las elecciones presidenciales son en realidad la suma de 50 elecciones en cada estado debido al sistema electoral de Estados Unidos. Por ello, muy difícil hacer una medición nacional proporcional que respete el reparto de los votos tal y como se hace el día de la elección. A pesar de ello, las grandes encuestadoras siempre intentan dar un pronóstico nacional y, desde el último debate, están siendo favorables a Clinton. En la actualidad, la ventaja es de 6 puntos para la demócrata según la media que hace con todos los sondeos publicados el portal Real Clear Politics. Se trata de una diferencia más abultada que la registrada hace un mes, en la que Clinton superaba a Trump por apenas 1 punto, o que hace tres meses cuando se hablaba de empate.

Como en toda elección, la atención se centra en once estados indecisos (denominados swing-states) en los que el resultado puede hacer ganador a cualquiera de los candidatos. Según las mediciones más recientes, de los 11, Trump es probable que gane dos de ellos: Iowa y Ohio, que entre los dos suman 24 votos electorales. En Iowa la ventaja de Trump es de más de 3,5 puntos; sin embargo, en Ohio apenas supera el medio punto, por lo que cualquier cosa puede pasar. Por su parte, Clinton domina las encuestas en el resto de indecisos, con las mayores ventajas en Michigan (+10 puntos) y en Virginia (+8 puntos), dos estados que suman 29 votos electorales, y una diferencia más ajustada en Carolina del Norte, con 2,5 de diferencia sobre el republicano.

Por tanto, la impresión es que desde el último debate el mapa se va tiñendo de azul, el color de los demócratas, pero todavía veremos a los dos equipos de campaña batirse hasta el final en las dos últimas semanas de carrera por la Casa Blanca.