El papel de la religión en las elecciones presidenciales de Estados Unidos es muy diferente al de otras democracias. Durante décadas, los resultados de las elecciones y las investigaciones llevadas a cabo por centros como Pew Research Center, han demostrado que la religión y la percepción de qué candidatos son más o menos religiosos puede influir en el voto final de los ciudadanos.

El pasado mes de enero, entre el día 7 y 14, el Pew Research Center llevó a cabo una investigación con más de 2.000 adultos estadounidenses para medir la influencia de la fe en las elecciones y la percepción de los candidatos actuales según su religiosidad. Para los ciudadanos, el candidato republicano Ben Carson es el más religioso de todos frente a Donald Trump que es considerada una persona poco o nada religiosa por el 60% de la población.

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Hillary Clinton es considerada una persona religiosa por el 48% de los ciudadanos, sin embargo, estas cifras varían según el partido de preferencia de los entrevistados. Dos tercios de las personas afines al partido de Clinton creen que es religiosa, mientras que dos tercios de los afines al Partido Republicano creen que no lo es. También ha cambiado de forma considerable la percepción del Presidente Obama. Actualmente el 35% considera que no es una persona religiosa, mientras que en 2007 esta cifra era del 9%.

Según la investigación, el 51% de los ciudadanos admiten que sería menos probable que voten por un candidato a la presidencia que se declare ateo (en 2007 esta cifra superaba el 60%) y el mismo porcentaje afirma que es muy o algo importante compartir la misma creencia religiosa con el Presidente.

Además de su lejanía a la religión, las cuestiones que podrían hacer menos probable que una persona de EEUU votará por un candidato a Presidente son: haber tenido problemas financieros personales (41%), haber sido infiel (37%) y haber consumido marihuana en algún momento de su vida (20%).