El obelisco de piedra, que llevaba en pie 152 años, recordaba dos hechos. Por un lado, honraba a los soldados que combatieron por la Unión en la Guerra Civil Americana, muchos de ellos de origen hispano. Por otro lado, el monumento también rememoraba la cesión de tierras por parte del imperio español a las familias hispanas que colonizaron la zona en el siglo XVII.

Es por esto por lo que el grupo Unión Protectiva de Santa Fe quiere que el momumento de esta ciudad de Nuevo México (EEUU) no sea retirado. Consideran que quitarlo sería una deshonra a los soldados que murieron por proteger la libertad y la emancipación de los esclavos. En cuanto al recuerdo de la cesión de tierras, el grupo atribuye su defensa a la protección de “[su] historia, cultura y tradiciones, y también [su] religión”. La denuncia se basa en considerar el monumento un sitio histórico protegido por la ley estatal y que los planes de quitarlo serían una deshonra a los veteranos hispanos. En la demanda, el grupo pide que el Ayuntamiento no pueda gastar más dinero en modificaciones al parque histórico hasta que el monumento sea restaurado.

Por el momento, la oficina de la alcaldía no ha comentado la demanda. Sin embargo, el alcalde, Alan Webber, ya tenía planes con respecto al obelisco. Antes de que los protestantes lo destruyeran el 13 de octubre de 2020, había planeado quitarlo. Al ser notificado del destino del monumento, dijo que se encontraba “enfadado de que lo hubieran destruido antes de que fuera retirado de forma segura”. Ahora plantea establecer una comisión para estudiar la manera en que el memorial debe recordar la compleja historia de la Guerra Civil esteadounidense. En su opinión, “hay que conversar” al respecto, según dijo a los medios

A pesar de que el acto vandálico no ha sido reclamado por ningún grupo de activistas, en un artículo de The Atlantic, hablan de los abusos debidos al afán conquistador del ejército americano del Oeste, que expulsó a las diferentes tribus de la zona y lideró el episodio histórico conocido como “La gran Marcha”. Por lo tanto, es probable que las discrepancias sobre el monumento tengan su origen en esa visión de la historia.

El alcalde de Santa Fe también ordeno que se retirase la estatua de Diego de Vargas, gobernador de Nuevo México de origen hispano, en un movimiento precavido que se observa en otros lugares de Estados Unidos. En concreto, en otras ciudades de Nuevo México se han retirado las figuras de Juan de Oñate, quien fuera gobernador de la provincia de Nuevo México en tiempos del Imperio Español. Otro ejemplo de Nuevo México: en Alcalde a la estatua le pintaron de rojo el pie que ya le habían cortado en 1997, en recuerdo al castigo impuesto a los nativos en la rebelión de Popé de 1680. Finalmente, la estatua fue retirada por el condado. En Albuquerque también se acabó retirando una estatua del explorador español que conmemoraba sus expediciones hacia el interior, una de las cuales resultó en la fundación de Santa Fe.