Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council, analiza cada semana para Dircom la última fase de la campaña presidencial de Estados Unidos.

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Hoy 4 de octubre hay nueva cita en la campaña presidencial de Estados Unidos: el primer y único debate que enfrentará a los dos candidatos a la Vicepresidencia. Un debate con menos expectativas que los cara a cara presidenciales que tendrá menos impacto en los medios de comunicación, pero que ayudará a los votantes a conocer mejor las dos principales opciones electorales.

Tim Kaine, candidato demócrata y senador por Virginia, y Mike Pence, candidato republicano y gobernador de Indiana, tienen varias cosas en común: ambos son hombres blancos, con una edad parecida (57 y 58 años), con gran experiencia política, pero ambos son figuras con un perfil bajo, con poco conocimiento a nivel nacional y están participando activamente en la campaña pero a la sombra de sus compañeros de viaje. Hillary Clinton y Donald Trump. Pence aporta una sólida conexión con el establishment republicano, mientras que Kaine podría ayudar a Hillary a conectar con los votantes de centro tanto demócratas como republicanos.

A pesar de que no se espera un récord de audiencia como el cosechado en el primer debate entre Trump y Clinton (sin contar el público online se superaron los 84 millones de personas) o el registrado en el debate vicepresidencial de 2008 entre Sarah Pallin y Joe Biden (encuentro que vieron más de 70 millones de personas), será una cita de gran interés.

Es de esperar que el debate esté más alejado del tono negativo y agresivo del primer duelo presidencial. En este sentido, Pence tiene el desafío de aportar solidez y solvencia a la candidatura republicana, muy cuestionada por las continuas salidas de tono de Donald Trump. Por su parte, Tim Kaine tiene que demostrar que su figura es la idónea para ocupar la Vicepresidencia pero también, a raíz de las dudas despertadas por la salud de Clinton en las últimas semanas, que podría ser un buen inquilino en la Casa Blanca en caso de que Hillary Clinton tuviera que dar un paso atrás.

Desde el punto de vista de España, Kaine ha sido una importante figura para las relaciones entre EEUU y nuestro país. Además de que conoce muy bien España y domina el español – fue el primer político estadounidense que dio un discurso íntegro en castellano en el Senado-, ha presidido el US Spain Council, una institución que realiza un intenso trabajo para estrechar los lazos a ambos lados del Atlántico

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. Por tanto, en el caso de que Kaine fuera el Vicepresidente, España tendría un importante aliado en la Casa Blanca. Pero para ello, primero tendrá que hacer un buen papel tanto en el debate como en las semanas que restan de campaña.