“La capacidad de Ignacio Zuloaga para plasmar en sus lienzos la realidad social de la España de principios del siglo XX fue extremadamente valorada por los críticos, artistas y coleccionistas norteamericanos de la época, que transformaron su pintura en una moda frente al costumbrismo de otros autores como Sorolla o Fortuny”. Así lo contó Eugenia Querci, profesora de la Universidad de Roma La Sapienza, en un ciclo de conferencias organizadas por la Fundación Zuloaga en 2010.
La visión de España que proporcionó el pintor Ignacio Zuloaga era verdaderamente distinta a sus contemporáneos. Sus cuadros se caracterizaban por un realismo que cautivó a Estados Unidos. Pero, antes de entrar en muchos detalles, cabe preguntarse, ¿quién era Ignacio Zuloaga?
Nacido en Éibar, en el País Vasco, Zuloaga provenía de una familia vinculada al mundo del arte. Su abuelo, Eusebio Zuloaga González, fue el último «arcabucero de Su Majestad» y el primer armero español que alcanzó fama y prestigio internacional. Además, su tío era Daniel Zuloaga, reconocido ceramista y pintor. Su bisabuelo, que también era armero real, fue amigo y contemporáneo de Goya.

En 1909 expuso por primera vez en Estados Unidos. Fue en la Hispanic Society de Nueva York, por invitación directa de su fundador y director Archer Huntington, donde expuso 38 
La gira en el país anglosajón fue un gran éxito. Eugenia Querci destacó sobre la estancia del autor en Estados Unidos que, con tan solo tres exposiciones, consiguió una relevancia importante en el país. En este sentido, explicó su éxito en “la manera de pintar las raíces locales de una España que desaparece”.
Los cuadros de Zuloaga plasman instantes de mucho contenido social en un momento de crisis en España. Este contraste con otros artistas del momento como Sorolla, que se dedicaban principalmente a captar un paisaje o una escena como una fotografía, añadieron una pincelada de complejidad y contenido a la visión de España en Estados Unidos.




