Consulta las bases del Premio Fernando de Leyba de Periodismo

The Hispanic Council

24 mayo, 2022|3 Minutos

The Hispanic Council

El Premio Fernando de Leyba de Periodismo es un galardón para promover la difusión del legado de España en Estados Unidos. Las bases del Premio para la presentación de candidaturas son las siguientes:

Candidaturas

Podrá presentarse al Premio Fernando de Leyba de Periodismo todo autor, independientemente de su nacionalidad, que haya elaborado durante el año 2022 un  trabajo  periodístico  a  través  del  cual  se divulgue  el  legado  cultural  e  histórico  de  España  en  Estados Unidos.

Dicho trabajo deberá haberse publicado, o deberá tener fecha de publicación programada en 2022, ya sea en radio, televisión, prensa impresa o digital en cualquier formato periodístico (entrevista, reportaje, documental, etc.).

El plazo de entrega de los trabajos comienza al instante de su publicación en el BOCCE (Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Ceuta) y finaliza el 15 de septiembre, ambos días incluidos.

Todas las propuestas deberán enviarse a la dirección de correo electrónico de The Hispanic Council: info@hispaniccouncil.org

Dotación económica

El ganador del Premio Fernando de Leyba de Periodismo se comunicará públicamente tras la valoración de los trabajos presentados una vez finalizado el plazo de entrega.

El Premio está dotado con 5.000 euros, de acuerdo con lo dispuesto en el presupuesto de la Ciudad Autónoma de Ceuta, con cuya colaboración nace esta iniciativa.

Jurado

La elección del ganador del Premio Fernando de Leyba de Periodismo corresponde a un jurado formado por un mínimo de seis integrantes designados por la persona titular de la consejería de Educación y Cultura de la ciudad Autónoma de Ceuta.

El jurado está compuesto por un presidente elegido de entre los miembros vocales del jurado.

Los miembros que conforman el jurado cumplen las siguientes condiciones:

  • Un miembro o miembros del Instituto de Estudios Ceutíes.
  • Un miembro o miembros del Centro universitario UNED Ceuta.
  • Un miembro o miembros del ámbito periodístico y/o cultural.
  • Un miembro o miembros del ámbito diplomático.
  • Un miembro o miembros de The Hispanic Council.

Concesión del Premio

El jurado compartirá internamente sus valoraciones durante la segunda mitad de septiembre. El fallo definitivo se hará publico en la primera quincena de octubre y la entrega del Premio se realizará en la segunda quincena de octubre del presente año en un acto público, convocado al efecto, al que se dotará de la trascendencia, solemnidad y publicidad adecuadas en Ceuta.

Efectos legales

La presente resolución producirá efectos a partir del día siguiente al de su publicación en el «Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Ceuta».

Las bases del Premio Fernando de Leyba de Periodismo pueden consultarse en el Boletín Oficial de la Ciudad Autónoma de Ceuta (BOCCE).


Conoce a los miembros del jurado del Premio Fernando de Leyba de Periodismo

The Hispanic Council

24 mayo, 2022|9 Minutos

The Hispanic Council

Javier Rupérez

Es licenciado en Derecho (1962) y en Periodismo (1975) por la Universidad Complutense de Madrid. Desde 2006 ostenta el grado de Embajador Titular del Servicio Diplomático Español, al que se incorporó en 1967.

El Embajador Rupérez fue diputado a las Cortes Generales de España entre 1979 y 2000. Fue Portavoz Parlamentario de Asuntos Exteriores y de Defensa de la UCD, PDP y PP. Y fue vicepresidente de la Unión Europea de Demócrata Cristianos entre 1986 y 1988 y presidente de la Internacional Demócrata Cristiana (1998-2000).

Como diplomático, ha estado destinado en Etiopía, Polonia, Finlandia y Suiza. Entre 1976 y 1977 fue Jefe de Gabinete del Ministro de Asuntos Exteriores de España. Fue Embajador de España en la sesión de Madrid de la Conferencia sobre Seguridad y Cooperación en Europa (1980-1982), Embajador de España ante la OTAN (1982-1983) y Embajador de España en los Estados Unidos de América (2000-2004). Fue Subsecretario General de las Naciones Unidas en Nueva York entre 2004 y 2007 como Director Ejecutivo del Comité contra el Terrorismo del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. Hasta 2013 fue Cónsul General en Chicago (Estados Unidos).

Sus honores nacionales incluyen la Gran Cruz de Isabel la Católica y el de Comendador de la Orden de Carlos III, además de contar con condecoraciones en Italia, Francia, Bélgica, Santa Sede, Portugal, Jordania, Egipto, Arabia Saudita, Chile, Colombia y Panamá.

Forma parte del Consejo Editorial de The Hispanic Council.

Enrique Ávila

Secretario académico del Centro Universitario UNED Ceuta desde el año 2001. Durante 37 años, entre 1972 y 2009, desempeñó como Suboficial Mayor del Ejército de Tierra en misiones nacionales e internacionales. Sus campos de especialización son los movimientos migratorios, la radicalización y la evolución del terrorismo yihadista.

Carrie Gibson

Licenciada en Periodismo por la Universidad de Georgia. Especializada en Historia por la Universidad de Londres y doctora en Historia por la Universidad de Cambridge con una tesis titulada The Impact of the Haitian Revolution on the Hispanic Caribbean (1791-1830).

Ejerció el periodismo en The Guardian entre los años 2000-2006 y ha colaborado de manera habitual con medios internacionales de alto prestigio.

Es autora de dos libros: Empire’s Crossroads: A History of the Caribbean from Columbus to the Present Day (2014) y EL NORTE: The Epic and Forgotten Story of Hispanic North America (2020).

Mary Ann Gomez Orta

Actual CEO del Congressional Hispanic Leadership Institute (CHLI).

Anteriormente ha sido ejecutiva de marketing corporativo en Coors Brewing Company y McDonald’s Corporation, además de consultora de desarrollo de alianzas nacionales en Pharmaceutical Research & Manufacturers of America, así como ejecutiva de desarrollo comercial de cuentas hispanas en empresas de relaciones públicas.

Mary Ann ha formado parte de juntas locales, regionales y nacionales sin ánimo de lucro centradas en la educación, las pequeñas empresas y la salud desde que se graduó en la universidad. Actualmente, forma parte de las juntas de la Asociación Hispana de Responsabilidad Corporativa, la Asociación de Veteranos Latinos de Estados Unidos y es asesora nacional de Hispanas Organizadas por la Igualdad Política.

Compagina todo lo anterior con la enseñanza. Ha dado clase en la American University, la Universidad de Phoenix y el Heald College.

Teresa Valcarce

Ha recibido los mayores logros por su labor en el Congreso de los Estados Unidos y por el Rey Felipe VI, con la Encomienda al Mérito Civil, por haber reconocido Estados Unidos su agradecimiento a España en su proceso de independencia a través de la figura de Bernardo de Gálvez.

Es CEO de su propia empresa dedicada a fomentar la presencia de compañías españolas en Estados Unidos. Cuenta entre sus clientes con compañías del IBEX35. Profesionalmente, compagina su trabajo en temas de educación con la promoción de España en Estados Unidos. Revaloriza activos que posicionan a España por delante de la mayoría de los países del mundo, el lazo histórico y el papel tan relevante que España desempeñó en la independencia de los EEUU.

Forma parte del Consejo Editorial de The Hispanic Council.

Octavio Hinojosa

Es fundador y propietario de Plus Ultra Strategies, LLC, una compañía consultora de gestión de asociaciones y políticas públicas con sede en Austin, Texas. Tiene una amplia experiencia en políticas públicas, obtenida por sus años de trabajo en el Departamento de Estado de los Estados Unidos y en el Congreso de los Estados Unidos.

Actualmente es el presidente de la Asociación de Líderes Hispanos de Estados Unidos.

En abril del 2013, fue condecorado con la Cruz de Oficial de la Orden de Mérito Civil por el embajador de España en los Estados Unidos, en representación de Su Majestad el Rey Juan Carlos, y el Ministro de Asuntos Exteriores y Cooperación por sus “servicios extraordinarios” en beneficio del Reino de España. En noviembre del 2017, Octavio fue elegido como Miembro de la Academia Nacional de Administración Pública (National Academy of Public Administration, NAPA), en reconocimiento a sus constantes contribuciones ejemplares y a su continuo compromiso activo con la mejora de la administración pública.

Forma parte del Consejo Editorial de The Hispanic Council.

Elizabeth Wise

Durante décadas, ha sido una de las representantes más destacadas y comprometidas de las Hijas de la Revolución Americana en nuestro país.

Las Daughters of the American Revolution (DAR) integran una asociación que agrupa a unas 180.000 mujeres cuyos ancestros participaron en la guerra de Independencia norteamericana contra los ingleses entre los años 1776 y 1783.

Marta Mateo Martínez-Bartolomé

Actual directora ejecutiva del Instituto Cervantes de la Universidad de Harvard.

Doctora en Filología y catedrática de Filología Inglesa y Traducción de la Universidad de Oviedo. Comenzó su carrera académica en la Universidad de Bath (Reino Unido), impartiendo español para extranjeros y haciendo labores de traducción.

En la Universidad de Oviedo ha dedicado su docencia a la fonética inglesa para hispanohablantes, la lengua inglesa, la traducción inglés-español, y la teoría de la traducción. Su investigación se ha centrado en la traducción del humor, del teatro y de los textos musicales, así como en la teoría de la traducción, temas sobre los que ha publicado en prestigiosas revistas nacionales e internacionales (como The Translator, Meta, Linguistica Antwerpiensia, Target Perspectives) . Hasta su incorporación al Observatorio Cervantes-Harvard, coordinó el Grupo de Investigación Traducción y Análisis del Discurso de la Universidad de Oviedo. Asimismo, ha formado parte del Executive Board   de la European Society of Translation (EST), ha coordinado el Panel de Estudios de Traducción de la Asociación Española de Estudios Anglonorteamericanos , y ha sido Associate Editor de Perspectives. Studies in Translatology.


Quién fue Fernando de Leyba, el héroe ceutí de la Guerra de Independencia de Estados Unidos

Fernando de Leyba y Córdova Vizcaigaña (Ceuta, 1734) nació en el seno de una familia andaluza, de amplia tradición militar, y fue el quinto hijo de siete hermanos.

Heredó el legado castrense familiar y su trayectoria militar se prolongó durante tres largas décadas. Tiempo suficiente para ser destinado en suelo norteamericano e implicarse en la defensa de las posesiones españolas de ultramar en Nueva Orleans, Arkansas, Cuba o San Luis.

En La Luisiana, que España pasó a controlar en 1763, fue donde el capitán ceutí estaría afincado durante la guerra de independencia de Estados Unidos. Las Trece Colonias norteamericanas, que ansiaban su independencia de la corona británica, necesitaban apoyo militar sólido frente al poderío defensivo y ofensivo muy superior de los británicos.

El apoyo español a los rebeldes norteamericanos fue primero secreto, y después oficial. Fernando de Leyba, que tenía comunicación directa con Bernardo de Gálvez, asumió la empresa de comunicarse con un jefe rebelde, George Rogers Clark, al que debía hacer llegar tanta pólvora y tanto crédito como necesitase. Todo enmarcado en un apoyo implícito y extraoficial hasta la primavera de 1779, cuando Carlos III decidió ratificar la Convención de Aranjuez e implicar a España de manera directa en la guerra de independencia de los Estados Unidos.

A la Alta Luisiana, donde Fernando de Leyba aguantaba el envite británico, llegó el conflicto a principios de 1780, después de que Bernardo de Gálvez provocase la movilización de las tropas británicas hacia el norte al recuperar La Florida. Los británicos creyeron poder replegarse a San Luis, donde esperaban poca resistencia española.

El panorama era desolador: mucho espacio abierto para la contienda, ninguna alianza preparada con tribus vecinas y un apoyo rebelde inaccesible. Ordenó levantar el Fuerte de San Carlos que quedó incompleto por falta de tiempo. El 26 de mayo de 1780, al grito de «¡A las armas, a las armas!», emprendieron el fallido ataque al fuerte. Dos horas bastaron para que los británicos reconocieran una derrota que, de no haberse producido, habría cambiado el curso de la independencia de las Trece Colonias.

El 28 de junio de 1780, después de semanas enfermo, Fernando de Leyba falleció. El monje capuchino F. Bernard se encargó de su entierro, que tuvo lugar en la iglesia parroquial de San Luis.

En mayo de 2021, The Hispanic Council publicó el informe «Fernando de Leyba. El ceutí que cambió la Guerra de Independencia americana», elaborado por César Cervera. Está disponible en este enlace.


Acto de homenaje a Fernando de Leyba por el 242 aniversario de la Batalla de San Luis (Misuri, 1780)

The Hispanic Council

24 mayo, 2022|1 Minutos

The Hispanic Council

El jueves 26 de mayo, fecha conmemorativa del 242 aniversario de la Batalla de San Luis (Misuri, 1780), The Hispanic Council organiza un acto homenaje a Fernando de Leyba, en colaboración con la Comandancia General de Ceuta.

El acto tendrá lugar a las 21:00h. en la Plaza de África, frente a la Comandancia General y la Parroquia de Santa María de África. Tras el arriado de Bandera, Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council, depositará una corona de flores como conmemoración simbólica al héroe ceutí. Estará acompañado del Coronel Juan Fernando Linares Martínez. El acto estará ambientado por un desfile militar a cargo del Regimiento de Ingenieros nº7 del Ejército de Tierra, encuadrado en la Comandancia General de Ceuta.

The Hispanic Council presenta el Premio Fernando de Leyba de Periodismo el viernes 27 de mayo. Una iniciativa que nace en colaboración con la Consejería de Educación y Cultura de la Ciudad Autónoma. Con este galardón, The Hispanic Council y la Ciudad Autónoma de Ceuta pretenden dar a conocer la figura de Fernando de Leyba, un héroe ceutí ampliamente desconocido. El Premio Fernando de Leyba de Periodismo está destinado a reconocer el mejor trabajo periodístico enfocado en la difusión del legado hispano en Estados Unidos que se haya publicado en el año 2022.


La defensa novohispana de Texas: el presidio de San Antonio de Béjar

Durante la presencia española en Nueva España fueron muchos los elementos clave en el mantenimiento de la paz, la prosperidad económica y la defensa territorial. Entre ellos, puede destacarse el presidio. El presidio era una construcción que se disponía para vigilar la frontera de los territorios novohispanos con los adyacentes. A través de estas fortificaciones, la Corona tejió un telón defensivo a lo largo de todas sus posesiones.

En la cortina septentrional que construyeron los españoles en la zona suroeste de Norteamérica fueron varios los fuertes militares que desempeñaron un papel clave en momentos de conflicto. Entre ellos se encuentra el presidio de San Antonio de Béjar, en Texas.

El presidio de San Antonio de Béjar fue el epicentro de la defensa de la zona occidental de ese estado. El encargado de gestionar su construcción fue el español Fray Antonio de Olivares, ayudado por los indios Papaya. Finalmente, el 5 de mayo de 1718, Martín de Alarcón, gobernador español de Texas, inauguró el fuerte.

Cuatro años después se reubicó cerca de la misión de El Álamo. Por entonces, ya cobijaba a 47 soldados, según documentos de la época elaborados por el general Pedro de Rivera. Contando, además, los soldados desplegados y los familiares de cada uno, se estima que la población del presidio de San Antonio de Béjar pudo alcanzar las 200 personas.

Durante buena parte del siglo XVIII sirvió para la defensa territorial de Nueva España. Pese a que, en 1772, se decidió clausurar algunos presidios a lo largo del territorio, el de San Antonio de Béjar siguió en pie, con aproximadamente 80 soldados. Béjar se convirtió en la capital de Texas y el capitán del presidio asumió el cargo de gobernador.

A finales del siglo XVIII, el topógrafo Pedro Huizar planteó la remodelación de la construcción militar, pero nunca se llevó a cabo.

A comienzos del siglo XIX, las fuerzas españolas en el territorio se diversificaron. En 1806, las tropas del presidio se trasladaron a la antigua misión de El Álamo, que reconvirtieron en fuerte.

En 1811, Juan Bautista de las Casas inició una revuelta en la que alentaba a los soldados a rebelarse contra los oficiales españoles. Pero el ánimo duró poco y el sentimiento realista se reimpuso para luchar contra la expedición de Gutiérrez-Magee entre 1812 y 1813.

Una década después, durante la independencia de Texas, los soldados del presidio participaron de manera activa en los enfrentamientos con Erasmo Seguín como intendente al mando de San Antonio.

Entre 1835 y 1836, el presidio de San Antonio de Béjar llegaría a su fin. Durante la revolución de Texas, las tropas mexicanas llegaron a controlar el fuerte en la batalla de El Álamo, en marzo de 1836. Oficialmente, el presidio quedó inactivo a partir de junio de 1836.


"El español en la política de Estados Unidos" - 3ª edición del informe

El uso del español en la política de Estados Unidos sigue creciendo año a año. Así se desprende del último informe elaborado por The Hispanic Council y presentado en el Congreso de los Diputados en Madrid.

El estudio, que ya está en su tercera edición y se elabora cada dos años para medir el uso que los congresistas y senadores de Estados Unidos realizan del idioma español en su comunicación con el electorado, demuestra que hay una fuerte tendencia al alza en el uso del español en los últimos años.

El uso del español ha crecido tanto en la Cámara de Representantes como en el Senado. En la Cámara de Representantes son ya 74 los congresistas que hacen uso del español en el año 2022, lo que supone un 16,8% del total. En los últimos cuatro años, se ha pasado de 62 a 74 congresistas que usan el español, lo que supone un aumento del 21%. Por su parte, en el Senado, son ya 28 senadores (el 28% del total de la cámara) los que emplean el español, mientras que en 2018 eran 13. Es decir, en cuatro años se ha duplicado el uso del español en el Senado.

El uso del español en Estados Unidos ha sobrepasado ya la cifra de los 57 millones de hispanohablantes. En términos demográficos, la población de origen hispano ha superado los 62 millones de personas en Estados Unidos y supone un 18,7% del total de la población (más de 331 millones de habitantes).

Estas cifras sitúan a Estados Unidos como el país con mayor número de hispanohablantes entre los países en los que el español no es una lengua oficial. De cara a 2060, las estimaciones sitúan a Estados Unidos como el segundo país del mundo con mayor número de hispanohablantes, solamente detrás de México.

A nivel mundial, el español es la lengua materna de más de 492 millones de personas y el número de hispanohablantes representa en torno a un 7,5% de la población mundial.

Puedes descargar el informe completo en este enlace.


Las relaciones de España y Estados Unidos tras la guerra de 1898

España, que había sido un apoyo fundamental para la independencia de las 13 colonias y la consolidación de Estados Unidos como país soberano e independiente, a finales del siglo XIX se convirtió en el principal enemigo del país norteamericano.

A comienzos del siglo XIX, la política expansiva de Estados Unidos había tensionado su relación con España por la zona del Mississippi y el

Por aquel entonces, el movimiento independista cubano estaba en auge y en 1895 alcanzó su máximo apogeo, con un levantamiento militar frente a España. Un conflicto que Estados Unidos aprovechó para preparar la receta que serviría como excusa para atacar a España.

El sentimiento antiespañol no era fortuito. El liberalismo y las ideas ilustradas que encontraron terreno fértil en Estados Unidos impregnaron en la opinión pública un aire antiimperialista y favorable a los procesos independistas de las repúblicas del sur.

Los dueños de las grandes cabeceras sabían que controlar la información significaba, con carácter general, marcar el discurso, la agenda política y las reflexiones de la población. Dos nombres jugaron un papel indispensable en la guerra de 1898 a favor de Estados Unidos y en contra de España: William Randolph Hearst y Joseph Pulitzer.

Su labor propagandística encubrió el casus belli que buscaba Estados Unidos para entrar en guerra. Ha sido habitual en la historia de Estados Unidos buscar siempre una razón real o ficticia por la que no quedase otra opción más que declarar la guerra al enemigo. En el caso de España en 1898, el bulo giró en torno al hundimiento del acorazado Maine. Consiguieron hacer creer que los españoles estaban detrás del hundimiento del buque y esto fue suficiente para que los estadounidenses pidieran a gritos la guerra contra España. Académicos, políticos y prescriptores estadounidenses nutrieron la Leyenda Negra sobre España que, sin duda, condicionó las relaciones bilaterales en las décadas siguientes.

Entre los meses de abril y agosto de 1898 tuvo lugar una guerra que obligó a España a desprenderse de la mayoría de sus últimos territorios de ultramar. El Tratado de París del 10 de diciembre de 1898 puso fin al conflicto. Por medio de este acuerdo, España aceptó la independencia de Cuba, que se concretó en 1902. Y, además, cedió a Estados Unidos los territorios de Filipinas, Guam y Puerto Rico.

Las consecuencias de esta guerra trascendieron el ámbito territorial

Entre la famosa Generación del 98, conocida por aunar culturalmente a personajes españoles condicionados moral, espiritual, social y políticamente por la situación circunstancial de una España en crisis que tenía ante sí el fin de un imperio, surgió una corriente antiamericana que condicionó también las relaciones con Estados Unidos.

El reinado de Alfonso XIII, no obstante, logró dejar atrás los resentimientos y apostar por el pragmatismo. Tras de sí dejó tres acuerdos comerciales con Estados Unidos que, en términos económicos, fueron muy positivos para una España que vería desde la neutralidad cómo el orden mundial saltaba por los aires al comienzo de la Primera Guerra Mundial.

A pesar de que las relaciones bilaterales alcanzaron otro cariz durante la segunda mitad del siglo XX y, sobre todo, tras la Transición española, lo cierto es que el sentimiento revisionista contra el legado hispano en Estados Unidos encuentra raíces también en la guerra de 1898.


Presentación de la 3ª edición del informe "El español en la política de Estados Unidos"

El próximo lunes 25 de abril, a las 12:00 horas (Madrid), The Hispanic Council presenta la 3ª edición del informe "El español en la política de Estados Unidos: análisis de su uso en la Cámara de Representantes y el Senado" en la sala Ernest Lluch del Congreso de los Diputados.

El acto comenzará con la presentación de las conclusiones del informe. Posteriormente, se celebrará una mesa redonda para abordar el futuro del español en el mundo. El moderador será Daniel Ureña, presidente de The Hispanic Council. Los ponentes invitados son:

  • Cristina Gallach, comisionada especial para la Alianza por la Nueva Economía de la Lengua.
  • Áurea Moltó, directora de 'Política Exterior’.
  • Javier Rupérez, exembajador de España en Estados Unidos.
  • Fernando Prieto, secretario general de la Fundación Consejo España-EE.UU.

The Hispanic Council viene elaborando este estudio desde 2018 con el objetivo de conocer el uso que se hace del español por parte de los congresistas y senadores de Estados Unidos a la hora de relacionarse con los votantes de origen hispano.

Al igual que en las dos ediciones anteriores del informe, The Hispanic Council ha elegido esta fecha por su cercanía en el calendario con el Día Internacional del Español, que se celebra cada 23 de abril.

Los asistentes tendrán acceso al informe completo en el lugar del acto.

Regístrate para asistir en este enlace.


Blas de Lezo y la defensa de Cartagena de Indias

Blas de Lezo y Olavarrieta (1689-1741) puede ser considerado como uno de los mejores estrategas militares españoles, a pesar de haber no pocas figuras candidatas a tal reconocimiento.

El guipuzcoano, popularmente conocido como Mediohombre, podría haber pasado a la historia sin necesidad de tener en cuenta la defensa que comandó en Cartagena de Indias. Contaba con suficientes hazañas exitosas en Barcelona, Palermo, Tolón, Mallorca, Orán, La Habana o Perú. Una trayectoria que hizo mella en su aspecto físico.

En 1704, durante la batalla de Vélez-Málaga, librada por españoles y franceses contra ingleses y holandeses, perdió una pierna de un cañonazo. Más tarde, en Tolón, perdió el ojo izquierdo por el impacto de una esquirla. Y, al poco tiempo, en Barcelona, recibió un balazo que dejó inmovilizado su antebrazo derecho. Así, a los veinticinco años, Blas de Lezo era cojo, tuerto y manco. Es decir, medio hombre.

Los antecedentes de Cartagena de Indias

La defensa de Cartagena de Indias sucedió en 1741, en el marco de la guerra del Asiento entre España y Gran Bretaña.

El casus belli que propició esta guerra merece mención aparte. En 1731, mientras el capitán de navío Robert Jenkins navegaba por el Caribe, un guardacostas español salió a su captura por sospechas de contrabando. El capitán del navío español, Juan León Fandiño, requisó las mercancías y le cortó una oreja para marcar territorio. Para los libros quedó la frase del español: «Ve y dile a tu rey que lo mismo le haré si a lo mismo se atreve».

Este suceso provocó que se conozca a la guerra del Asiento, según historiadores británicos, como la guerra de la Oreja de Jenkins.

Siete años pasaron desde este encontronazo hasta que Jenkins compareció en el Parlamento británico. En 1738, y supuestamente con su oreja dentro de un tarro, el capitán Jenkins despertó un sentimiento de indignación entre la oposición política y la opinión pública que obligó al rey Jorge II, a petición indeseada del primer ministro Robert Warpole, a declarar la guerra a la España de Felipe V.

En pocos meses, los británicos aunaron una fuerza aparentemente ineluctable en el Caribe. Edward Vernon era el almirante al mando del contingente mejor equipado jamás visto. Su objetivo principal se centró en los territorios españoles de Panamá (Portobelo), Colombia (Cartagena de Indias), Cuba y Perú.

Portobelo cayó sin resistencia del lado británico, aunque pronto se convirtió en un espejismo para los de Vernon, que enviaron misivas a Londres cantando victoria antes de tiempo.

Blas de Lezo en la bahía de Cartagena de Indias

Los británicos, animados por el esfuerzo pírrico en Portobelo y confiados en sus capacidades militares (200 navíos, 2.000 cañones y 27.000 hombres), se lanzaron a lo que creían que sería un trámite: invadir Cartagena de Indias.

Cartagena de Indias era de vital importancia para la vertebración del imperio español. Era el principal centro comercial español, puerto de salida de mercancías de altísimo valor: oro, plata, gemas, tabaco, azúcar, cacao, café o quinina, que se trasportaba dirección Sevilla.

Los británicos conocían esto a la perfección, así que allí esperaban seis navíos y 3.000 hombres, de entre los cuales 500 eran civiles y otros 500 indios emberá.

Tras varias semanas de combate, desde el 19 de marzo hasta principios de abril de 1741, la resistencia española sobrepasaba las expectativas británicas, aunque los ingleses avanzaron provocando el repliegue español. A partir de los días 8 y 9 de abril, la batalla se redujo a los fuertes de San Sebastián y el Manzanillo, además de la propia ciudad de Cartagena de Indias. Tal era la confianza británica que el almirante Vernon hizo llegar a Londres la noticia de la captura de una de las plazas más importantes del imperio español sin haberlo conseguido de verdad.

La lucha por la ciudad

Entre los días 18 y 20 de abril, los de Vernon lanzaron la ofensiva final contra Cartagena de Indias. Pero fue en vano. A pesar de la superioridad ofensiva, una vez más, los británicos erraron el cálculo: los de Lezo habían cavado fosas profundas alrededor de la muralla y los de Vernon no podían alcanzar el castillo sin exponerse a fuego directo.

En horas, las bajas y deserciones británicas se contaban por miles, pero Vernon había vendido la victoria en Londres y el precio de una retirada era inasumible. Su tozudez provocó más deserciones y rencillas internas hasta que el 8 de mayo aceptó claudicar.

La ciudad de Cartagena de Indias permaneció bajo posesión española gracias a la estrategia defensiva de Blas de Lezo. El militar español presenció la liberación de la ciudad y la bahía, pero su gozo duró poco, pues cayó enfermo de una infección, típica de la época y aliada como arma frente a los británicos durante esos años, que en cuatro meses le arrebató la vida.